Parte VII (B)

El

error de la diputada fue cuando empezó a dirigirse a la concurrencia y trató de

conquistar la atención de las mujeres. La única representante femenina de la Legislatura

sólo obtuvo, como respuesta, un batir de cacerolas. Héctor Di Tulio corrió mejor suerte

que Forstmann porque mantuvo su posición del día anterior y adelantó su voto por la

negativa, haciendo hincapié en la distribución de los recursos de la provincia, las

diferencias de los ingresos por habitante en cada localidad y habló de no aceptar ‘las

imposiciones del FMI’. Pero cuando Roberto Giubetich inició la fundamentación del

voto negativo del bloque UCR, fue interrumpido y poco después de las 16:00, la sesión

se transformó en un ring-side. El dirigente gremial Ricardo Mercado salió a un pasillo y

entonces fue golpeado por un militante del Centro del Carmen mientras la

muchedumbre se agolpaba en la puerta mientras Eduardo Di Pierro, del FUT, agarró el

micrófono de la presidencia, dejada vacante por Icazuriaga, y gritó: “Le están pegando a

Mercado, le están pegando... “. Cortaron la luz y el recinto quedó a oscuras durante 20

minutos de gritos, golpes y confusión”. Por la puerta lateral izquierda, a espaldas del

estrado de la Presidencia, se accede a un recinto que se encontraba colmado de personas

que insultaron y agredieron a Ricardo Mercado; un diputado de la UCR dice que vio la

escena y corrió hacia ese lugar. Icazuriaga, apenas comenzó la escaramuza, gritó ‘La

sesión pasa a un cuarto intermedio’, bajó el martillo y salió por la puerta lateral derecha,

ubicada detrás de él. Esto fue lo que le permitió a Di Pierro tomar el micrófono. Una

mujer, María Teresa Aguilar, recibió un golpe con un jarro cuando se fue encima de una

cacerolera con la que había estado intercambiando insultos. La cronista Mariela lo relató

con dramatismo: “La cara chorreada de sangre le manchó el chaleco al fotógrafo que la

ayudó”. A otro fotógrafo le robaron su cámara, aunque luego fue devuelta por los

patovicas.

Icazuriaga, encerrado en la oficina del bloque del FVS, comprendió que la situación

presionaría a sus propios diputados y llamó a Oscar Vázquez, alias Cacho, y le pidió

que hablara con Rudy para que trajera a su gente, pero Cacho le explicó que la gente de

Rudy estaba cabrera porque a ellos también los afectaba el ajuste y que no defenderían

“a tipos que cobran 5 lucas”. Fuentes confiables aseguran que Icazuriaga, desesperado,

le prometió un asado, carne y canilla libre, y libertad de acción para lo que se estaba

“charlando”, propuesta que Cacho le llevó a Rudy. Antes de que se cumpliesen dos

horas, los muchachos de Rudy caminaron la cuadra que separa a la Legislatura de la

Casa de Gobierno e ingresaron a presión al recinto, donde Omar Muñiz llevaba una hora

fundamentando su voto negativo. El oficialismo se llenó de sonrisas con el arribo de los

refuerzos. Muñiz había recordado, con acierto, que la Cámara de Apelaciones, presidida

por Chávez, el Negro, había aceptado los amparos contra las reducciones salariales,

explicando que el Gobernador no se encuentra autorizado, por el artículo 3 de la Ley

2.347, a reducir las asignaciones familiares; pero que Kirchner dijo que dado que el

Legislativo se encontraba en receso, él tenía facultades extraordinarias. Sin embargo,

aclaró Muñiz, al momento de firmarse el fallo, la Cámara de Diputados había

prorrogado las sesiones extraordinarias hasta el 20 de diciembre de 2001. Pero la voz de

Muñiz fue tapada por los bombos de Los Muchachos Peronistas y el griterío “Se siente /

Se siente / Lupo Presidente”. En la crónica de Mariela, se lee: “Luego de Giubetich,

fundamentaron Alberto Bianchi (Frepaso), Omar Lada (UCR), Omar Fernández (UCR),

entre los bombos y los deseos de la Presidencia del actual gobernador. Cuando, otra vez,

decidió hablar Judith, los insultos de las 16:00 se transformaron en gritos de ‘Ídola,

ídola’; el público cacerolero se había retirado y las gradas se encontraban colmadas de

militantes del Frente para la Victoria Santacruceña. En ningún momento, desde la

desordenada conducción de la Vicepresidencia 1ra. de la Cámara, el diputado Icazuriaga

solicitó retirar cacerolas o superbombos. El oficialismo respondió a las

“descalificaciones y acusaciones de Muñiz” y obtuvo 13 votos positivos (aunque en el

PJ se abstuvieron Almendra y Barreto), contra 7 votos negativos, y hubo un ausente. Así

se aprobó el Presupuesto provincial para este año. Lo demás es historia”. Sin embargo,

la historia continuaba porque varios dirigentes de la Adosac y algunos caceroleros no

podían salir del edificio porque afuera los aguardaban los militantes de Rudy. Sólo la

presencia del fiscal Vivanco llevó algo de calma, aunque debió esforzarse ante

Icazuriaga para que éste exigiera seguridad policial para garantizar el retiro de los

caceroleros. Varios de ellos descubrieron

que el automóvil de Miguel Del Plá había sufrido la represalia de la que ellos habían

zafado.

 


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