Cuando Tasselli y Kirchner hicieron temblar la mina
Parte 9
A mediados de 1999, los intereses de Néstor Kirchner confluyeron con los de la
Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), y quien era el socio de ambos, el
empresario Sergio Tasselli, con el objetivo de "terminar con los zurdos en YCRT"
(Yacimientos Carboníferos de Río Turbio). El 22 de septiembre, los afiliados debían
elegir a la conducción sindical y la Lista Negra amenazaba con desplazar a los amigos
de Kirchner y de Tasselli. La Lista Negra postulaba a Luis Héctor González para
secretario general, un luchador imposible de comprar, que erizaba el pelaje de los
sindicalistas amigos de Kirchner y de Tasselli. Cuando González, un riojano curtido,
asomó en los socavones, los mineros cumplieron el rito de bautizarlo, para siempre,
Angelito Negro. Para explicar qué significa González en Río Turbio hay que ir más
atrás, hasta José Salaya, quien intensificó su trabajo en la mina cuando el Proceso de
Reorganización Nacional ya estaba irremediablemente desorganizado. Salaya politizó a
un grupo de trabajadores del carbón, entre quienes estaban Angelito Negro y Jorge
Gerardo Rivolta, un operario de electromecánica de minas, en la playa de Mina 3.
Rivolta es chaqueño, llegó a Turbio en los '70, terminó el secundario y cuando se casó,
la empresa le dio un Quoncet, las típicas casas del complejo minero que parecen un
medio caño de chapas. El trabajo de Pepe Salaya apuntaba a terminar con la
intervención en la seccional de ATE de Urbano Peralta, prueba de un acuerdo de años
entre el sindicalista Juan Horvarth y el almirante Emilio Massera. Una asamblea
multitudinaria barrió con Peralta y propuso, para integrar la comisión, a Angelito Negro
y a Rivolta, para sorpresa de ellos mismos. Entonces, se dedicaron a estudiar su función
sindical y comenzaron exigiendo, aún durante el gobierno militar, una ambulancia
permanente en el yacimiento... y obtuvieron varias... Ambos se terminaron de convencer
de que eran fuertes cuando en 1983, el candidato justicialista a gobernador, Arturo
Puricelli, de camino a un acto, se detuvo en el local gremial para pedirles que
nominaran a un candidato a diputado nacional por Santa Cruz. Sorprendidos, aceptaron
la propuesta, y Rivolta impulsó a un profesor suyo en la enseñanza secundaria, el
ingeniero Ghiano, quien pasó un período en la
Cámara de Diputados de la Nación, sin pena ni gloria. Rivolta, luego, fue el referente
del peronismo de Río Turbio y su capacidad de liderazgo lo llevó hacia arriba, pero
alejándose de Salaya y de Angelito. Ocurrió que en la interna 1984/1985 de ATE, la
Agrupación Anusate, de Víctor De Gennaro, se convirtió en Lista Verde, para enfrentar
a la Lista Azul, de Horvarth; y Rivolta se sumó a la Azul. Previsor, ingresó un hombre a
la Lista Verde, por si algo fallaba. Lo importante era que el topo fuese agradecido. Y
Edgardo Depetri no falló en ese reconocimiento porque, aún cuando Víctor De Gennaro
se opuso, sostuvo a Rivolta hasta que éste pudo saltar de la Lista Azul a la Lista Verde.
Técnico minero nacido en la provincia de Santa Fe, Depetri ingresó, luego al Consejo
Directivo Nacional de ATE, y más tarde a la conducción de la Central de Trabajadores
Argentinos (CTA). Al igual que Néstor Kirchner, él tiene una imagen en la Nación,
donde es un referente de Anusate y de la Agrupación Germán Abdala; y otra en la
provincia de Santa Cruz, donde es un sindicalista convencional, como Rivolta, cafierista
en 1988 y menemista en 1989. Rivolta, vinculado a Arturo Puricelli porque éste había
designado a su pareja, Sandra Cruz, también dirigente de ATE, en la obra social Pami;
cuando ocurrió la concesión de la mina de carbón ingresó al Frente para la Victoria, de
Kirchner. Enfrentado a Rivolta, Depetri, Kirchner y Tasselli se encontraba Angelito
Negro González, quien resistió a los embates y cesantías. Entonces, aprovechando que
un congreso sindical llevó hasta Río Gallegos a De Gennaro y Depetri, se formalizó una
alianza para derrotar a la Lista Negra. Tal como ha ocurrido casi siempre durante la
gestión de Kirchner en la provincia de Santa Cruz, el trabajo sucio fue encomendado a
Julio De Vido, quien logró que 200 militantes del Frente para la Victoria completaran
una ficha y se incorporaran al padrón electoral de ATE en Río Turbio para descontar la
ventaja que la Negra le llevaba a la Verde. El 11 de agosto de 1999, los 200 soldados de
De Vido fueron incluidos en un padrón diferente al que había presentado el 9 de julio el
delegado electoral del Consejo Directivo Provincial de ATE, Marcelo Zacarías, para el
período de exhibición para tachas e inclusiones. Los militantes provenían de la empresa
Servicios Públicos Sociedad del Estado, y de los ministerios de Gobierno y de
Economía. La Lista Negra intentó frenar la maniobra pero las autoridades de ATE no se
mostraron resolutivos, y Angelito Negro se presentó ante los medios de comunicación
para denunciar la lista y obtuvo que 129 de los 200 soldados de De Vido renunciaran a
su afiliación, según lo comunicó Rivolta al delegado electoral Zacarías; otros sostienen
que eran de Servicios Públicos Sociedad del Estado que, cuando pidieron y no
obtuvieron que Kirchner ratificara la orden de De Vido, abandonaron la tarea. Pero
hubo 72 nuevos afiliados que De Vido logró mantener porque le respondían
directamente, de los que 48 fueron a votar. La Lista Negra perdió por un voto y las
impugnaciones aún duermen –según podrá constatarlo el ministro de Trabajo, Carlos
Tomada- en la cartera laboral. # El comienzo Durante su campaña a gobernador,
Kirchner prometió que levantaría una super-usina generadora de energía eléctrica a
carbón para garantizar la continuidad de la producción en la mina de Río Turbio. En
verdad, el objetivo hoy es más modesto: convertir a Río Turbio en un pueblo turístico
cordillerano, sin minas y sin mineros. En el ínterin ocurrieron hechos. La Ley 23.696 de
Reforma del Estado, sancionada en 1989, declaró a Yacimientos Carboníferos Fiscales,
sociedad sujeta a privatización o concesión. El Decreto 988, del 7 de mayo de 1993,
dispuso la concesión integral por un plazo de 20 años del complejo carbonífero,
ferroviario y portuario. La Resolución 567, del Ministerio de Economía y de Obras y
Servicios Públicos de la Nación, llamó a licitación pública para la concesión por 10
años de YCF, con opción a otro período igual, pero el Estado seguiría siendo el
propietario de la infraestructura, los inmuebles, los materiales, los equipos y los
muebles y útiles de YCF. La Resolución M.E. Nº 1.416 del 25 de noviembre de 1993,
dejó sin efecto la licitación, por inconveniencia económico-financiera de la única oferta
declarada admisible. La Resolución M.E. Nº 1.417 concretó un nuevo llamado a
licitación pública nacional e internacional, la que también fue rechazada por
inconveniente, dado su excesivo nivel de subsidios solicitados. El 22 de febrero de
1994, la Subsecretaría de Energía de la Nación declaró desierto el proceso licitatorio de
concesión de YCF. Luego, el consorcio integrado por Iate S.A., Eleprint S.A., Dyop
S.A. y la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza, presentó un recurso
jerárquico, a fin de que se reviera la decisión adoptada por la Comisión Asesora de
Privatización, reduciendo sus pretensiones de subsidios. El 24 de febrero, el entonces
senador nacional PJ-Santa Cruz, Pedro Molina, informó a la salida de la reunión de
gabinete semanal que el entonces presidente Carlos Menem había considerado una
“prioridad” resolver la concesión de YCF. El 25 de febrero, se leyó en los diarios
nacionales que el gremio que nucleaba a los mineros no compartía esas gestiones
realizadas por el entonces gobernador Kirchner, el intendente de Río Turbio y el
senador Molina, designado Coordinador de la Gestión. Los trabajadores mineros
preferían que YCF continuase en manos del Estado Nacional, según el secretario
general Angelito Negro González. La Resolución M.E. Nº 609 del 5 de mayo de 1994,
con la firma del entonces ministro de Economía, Domingo Felipe Cavallo, hizo lugar al
recurso y preadjudicó YCF a YCRT S.A. (Yacimiento Carbonífero Río Turbio Sociedad
Anónima). El Decreto 979/94 adjudicó, a partir del 1º de julio de 1994, y por el término
de 10 años, la concesión integral del yacimiento y de los servicios ferroportuarios con
terminales en Punta Loyola y Río Gallegos, a YCRT S.A. Con un subsidio equivalente a
US$ 22,5 millones anuales, el empresario Sergio Tasselli inició el trabajo de
vaciamiento de la concesión, incumpliendo las cláusulas de producción e inversión,
hasta que las puebladas de Río Turbio y las movilizaciones de sus obreros terminaron
con su presencia al frente de la empresa en abril de 2002. Para lo uno y lo otro tuvo la
complicidad de una Comisión de Fiscalización de la Concesión, integrada, entre otros,
por el polifuncional integrante del equipo Kirchner, el ingeniero Daniel Cámeron, y por
los sindicalistas de ATE, Rivolta y Depetri. Taselli arribó cuando la mina tenía una
planta laboral de 1.331 empleados, y el subsidio de US$ 22,5 millones. Cuando la
devolvió, empleaba a 800 personas, lo que probablemente mejoró la eficiencia pero
provocó problemas laborales en las localidades de Río Turbio y 28 de Noviembre. El 1º
de mayo de 2002 YCRT regresó a manos del Estado Nacional, cuando la conflictividad
otra vez era muy complicada, y así Eduardo Duhalde le quitó un peso a Kirchner, quien
era un socio político y futuro candidato presidencial de la Casa Rosada. Tasselli se llevó
hasta los tubos de oxígeno y acetileno de la mina. Pero esta historia tiene otros
episodios interesantes, como el gran conflicto de 1994.
FIN