Historia de "Bombón" y Alicia

 

Parte II

 

“Yo fui preso con Isabel en el ’74, cuando derrocaron a Jorge Cepernic, fui preso en el

’75, por la 20.840, fui preso en el ’76 y fui preso en el ’77, por contrario a una ley de

tipologías abiertas...”, sostuvo Néstor Kirchner por Radio del Plata, vía telefónica,

tratando de justificar el uso del avión provincial para impedir la derogación de la Ley

20.840. Rafa Flores sólo recuerda una prisión, la ordenada por el coronel Calloni, jefe

de Área y primer responsable del gobierno de la dictadura en Santa Cruz. El coronel

Alberto Calloni tuvo una larga trayectoria en los tiempos del plomo, luego de su paso

por Santa Cruz prestó servicios en el sospechado EAM 78, el organismo que administró

la organización del mundial de fútbol en la Argentina, y en la intendencia de La

Matanza, donde protagonizó un sonado escándalo con la compra de semáforos. Casado

con una santacruceña estanciera, que no desconocía la historia pionera de los Kirchner y

los Sureda, se integró a la sociedad local. De allí que la relación con los dos detenidos

por su orden, fuera considerada “afectuosa” por Flores. “El trato siempre fue de Doctor

y el interrogatorio lo realizó el propio Calloni, sin esposas ni capuchas, nos preguntó

por nuestra presencia en el acto del 25 de mayo de 1973 y si habíamos visto estandartes

de Montoneros”. Luego de confirmar su presencia en la plaza y la de los estandartes,

Calloni les pidió disculpas por no detenerlos en el cuartel, aduciendo falta de espacio y

que los debería alojar en la Unidad Penal Federal 15, de la ciudad. Pocos días antes

había nacido Maximiliano, el primer hijo de Néstor y Cristina. Con ironía, Flores dice

que fue tan cordial el trato, que le chocó la frialdad de los carceleros de la U15. Tres

días después, quedaron en libertad y para Rafa, esa prisión sólo es la referencia de

donde estaba cuando leyó de un tirón, el Facundo, de Domingo Faustino Sarmiento. El

buen trato que recibieron Néstor y Rafa sólo se puede referenciar en las relaciones

familiares de los detenidos, ya que los militantes de la Regional 7 de la JP, quienes

sufrieron persecuciones y cárcel en ese período, recuerdan a Calloni como el usual

milico represor de la dictadura, quien con el tiempo llegaría a dirigir el Centro de

Residentes Santacruceños en la Capital Federal, ya en democracia, en días de Arturo

Puricelli.

# Lupín tiene novia Antes, en La Plata, él conoció a otra estudiante de Derecho, tres

años menor, nacida el 19 de febrero de 1953, simpatizante de la JP, con la que formó

pareja. Cristina Elizabeth Fernández sostiene la teoría del flechazo entre la bonita

morocha y el desgarbado sureño. En un programa radial local, comentó que presentarlo

a la familia no fue fácil y que allí comenzó a tratar de que Kirchner, como lo llama hasta

en la intimidad, se vistiera mejor, “al menos que combinara los colores en sus prendas”.

A los seis meses, 9 de mayo de 1975, la pareja se casó y todo indica que se despojaron

de las utopías revolucionarias. Los ingresos de la joven familia provenían de un puesto

de “ñoqui” en el Ministerio de Bienestar Social. Kirchner terminó su carrera y con

Cristina embarazada, volvió a Gallegos; ella demoraría otros dos años en recibir su

título. Otro que retornaba al pago con su diploma en Abogacía era Rafa Flores.

Integrado a la vida social, el joven abogado abrió un estudio en calle 25 de Mayo 264; la

etapa de aprendizaje real la cubrió con consultar en el cercano estudio de “Gogo” Pérez

Gallart y se pulió al asociarse al Dr. Domingo Ortiz de Zárate, apodado Chacho,

renombrado abogado que integró el Tribunal Superior de Justicia hasta la dictadura. La

actividad legal de Kirchner se especializó en la asesoría a comercios locales y como

apoderado de empresas. Automotores de Dios, La Opinión Austral, LU12, el comercio

de electrodomésticos Bercon y la financiera Finsud, fueron algunos de los que

contrataron sus servicios, a los que agregó la gestión de cobro y recupero. El rescate de

televisores, pianos, bicicletas, etc., le ganó el odio de muchas familias que, por siempre,

tendrían presente su figura y la de sus laderos, llevándose un bien de su casa. Fue el

caso de Henry Olaf Aaset, alias Pilin, quien de niño vio, con lágrimas en los ojos, cómo

Lupín le secuestraba el televisor. La inquina le quedó y ya de grande, abogado, desde el

Frente Grande, trataba de “mafioso” a su colega, Gobernador, sabiendo todos el origen

de su bronca. Luego, algo ocurrió en la vida de Pilín, quizás le devolvieron el viejo y

enorme aparato o sólo vió el filón frente a sus ojos, pero se convirtió en el actual

abogado personal de Kirchner, en su representante ante el Consejo de la Magistratura y

en defensor de cuanto funcionario fuera acusado, entre ellos de

quienes golpearon salvajemente a los caceroleros el 26 de abril de 2002. No sólo el niño

Aaset sufriría al abogado Kirchner, los descalabros provocados por la Circular 1.050, de

José Alfredo Martínez de Hoz, fueron aprovechados por Lupín para engrosar su

patrimonio inmobiliario, aprovechando su posición en Finsud, lo que le permitía

comprar las deudas hipotecarias o hacer las ofertas en los remates. Esto fue así al

extremo que su estudio se asemejaba más a una inmobiliaria, hacia finales de la

dictadura, que al prestigioso estudio del que se ufanaría 20 años después, ante los

medios nacionales que le preguntaban, asombrados, por la gran cantidad de viviendas

que aparecieron en la declaración de bienes de su esposa, presentada ante el Senado.

Hacia 1980, alguien intentó vengarse por mano propia y un hombre, con pasado

militante, lleno de bronca por las penurias de un amigo, arrojó una molotov en el frente

del estudio; a pesar su fallecimiento, los familiares prefieren mantener la reserva de su

nombre. Con el ascenso de su cuñado, “Bombón” Mercado a la conducción del SUPE

(Sindicato Único de Petroleros del Estado), filial Austral, los ingresos se incrementaron

por los clientes que arrimaba al estudio para alquilar viviendas. El sector petrolero

actuaba como regulador del mercado inmobiliario, por los altos precios que pagaban, y

la garantía de pago de las empresas. Desde su lugar, “Bombón” acercaba a los

ejecutivos e ingenieros de YPF y de las contratistas. Llegaron tiempos de bonanza

también para Alicia Margarita, la hermana, quien venía sufriendo los desaguisados

económicos y financieros de su esposo. “Bombón” venía de fracasar y endeudarse en

Caleta Olivia y en Río Turbio, la venta de autos y los créditos tomados para la

fabricación de zeppelines de gas y la venta de repuestos no anduvieron como lo

esperaban, la vida agitada del marido desbarrancaba todos los esfuerzos. Gente de buen

tomar y con años de Patagonia, recuerdan una de estas historias del inefable “Bombón”.

Alicia tenía una coqueta boutique con maniquíes en la vidriera. Volviendo de parranda,

“Bombón” traía de la zona de las casas de tolerancia a las chicas y, junto a un amigo,

decidieron hacerle una broma a los mineros que esperaban el colectivo que los llevaba a

la mina. Ingresaron al local, apagaron las luces y reemplazaron a los maniquíes por las

chicas, desnudas, luego iluminaron la vidriera.

Los mineros se agolparon contra el vidrio, hasta que la llegada del móvil se los llevó a

su labor. A la nochecita el comentario del pueblo llegó a los oídos de Alicia, quien

nunca más abrió el comercio. Con Kirchner en el Gobierno, otro descalabro, esta vez

del Supermercado Super-Supe, obligó a “Bombón” a irse del gremio y de la casa. Con

el país avanzando hacia la democracia, junto a Jorge Chávez, el Negro, se convirtieron

en asesores legales de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado), viajando una vez

por mes en el avión de Lade (Líneas Aéreas del Estado), hasta la cuenca donde daban

información a los trabajadores, quienes los recuerdan apoyados en la escalera del viejo

cine del Turbio. Llegaban nuevos tiempos y la imagen del usurero debía cambiarse por

otra. Pero Río Turbio, formaría parte de sus pesadillas en el futuro


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