Hola gente soy Perez Kerko, ese "José" que los va a acompañar durante todo el 2009.
En las broncas, en la alegrías, con calor o con frío, pero sobre todo vamos a observar juntos la realidad , esa misma que usted camina diariamente.
Mi filosofía....
Amar la naturaleza
Usar el corazon antes que la cabeza
La ciencia ficción es ciencia
Hacerse el boludo cuando el momento lo requiere
La vida es un chiste
Voy a instalarme junto a la mesa de un bar en distintas esquinas de nuestra ciudad.
Se sienta y toma un café conmigo.
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O tal vez nos encontremos en alguna de esas estaciones que en algún rinconcito abandonado nos tiene reservado el tiempo y nos sucedan cosas como esta....
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Historias de vida.
Ayer me robaron la bicicleta. Estaba atada a un poste, en un lugar bastante concurrido frente a la entrada de un supermercado, junto a la de mi mujer, quien tuvo la suerte de no perder la suya.
Tras el disgusto, seguímos camino yo a pie y ella en la suya, pero antes paramos a comprar una pizza y una cerveza helada en la pizzería de la esquina de mi casa.
Allí le conté a Marino quien atiende lo que me había ocurrido. Él que es de pocas palabras, pero todas acertadas y misteriosas, me dijo:
”Puede que te la devuelvan o puede que no, pero yo que tú pasaría mañana a ver si te la han repuesto”.
¿Por qué? Le pregunté. “Porque hoy es sábado y mañana domingo”.
Perplejo por su comentario, seguí con mi rutina diaria.
A la mañana siguiente pasé por el poste donde suelo dejar mi bici y he aquí mi grata sorpresa. Allí estaba ella, con sus pegatinas y sus ruedas nuevecitas.
En el manillar había un papel que decía: “Perdón, tomé su bicicleta por necesidad”.
Inmediatamente fui a ver a Marino, le enseñé la nota y él, con gesto divertido, me soltó un “te lo dije, podrían devolvértela o no”.
Le pedí a Marino que me contara más cosas sobre el ladrón de mi bicicleta.
”Es un hombre mayor que sólo roba bicis desde que se la robaron a él. Siempre las coge los sábados que es el día que nadie puede llevarle al lugar donde trabaja. Las roba y lamenta el dolor que causa, luego al día siguiente la devuelve, dejándola en el mismo sitio”.
De un golpe vino a mi cabeza “Ladrón de bicicletas”, esa maravillosa película de Vittorio de Sica, y pensé que mi ladrón era como Ricci, el protagonista al que le roban su bicicleta y se siente obligado a robar otra para poder ir a trabajar.
He preparado la nota que dejaré el viernes por la noche en el volante de la bicicleta. “No sé como te llamas, pero yo te llamaré Ricci. Puedes usar mi bicicleta todos los lunes y sábados que quieras. El resto de los días la necesito yo. Saludos. José Kerko”.
Tengo ganas de que llegue el sábado. Espero que mi ladrón de bicicletas se lleve la bici. De no ser así, voy a llevarme una desilusión.
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