LA CAJA 2009 ESTÁ EN ROJO

Números que no cierran: la deuda externa es imparable y se agiganta

Aunque la administración K fue, en la historia argentina, la mejor pagadora de los organismos de crédito, la deuda sigue subiendo y, para fin de año, los vencimientos de capital e intereses suman U$S 16.250 millones.


“En Argentina decimos ‘patear para adelante la cosa’, extenderla en el tiempo para que finalmente nadie sepa muy bien qué es lo que se reclama, la opinión pública se olvide, los vecinos se desgasten y prescriban las causas. Como si ese ‘adelante’ perteneciese a otro planeta o a otras personas que no sean nuestros hijos.”

Silvana Buján, en “Gobiernos silenciosos, el poder de las multinacionales”.


“Patear para adelante: expresión de origen futbolístico; significa dejar al futuro los problemas que no se pueden enfrentar en el presente.” En Jergasdehablahispana.org “Ahí está la renegociación de la deuda externa y la quita del 70% de su deuda, ahí está el chau al Fondo Monetario Internacional, ahí está esa nueva Argentina que quiere amanecer y va a amanecer.”

Néstor Kirchner en La Plata el 17 de marzo, en su primer acto no oficial como candidato.


“Somos un gobierno que venimos pagando viejas deudas, un gobierno pagador de deudas de la democracia, desde el nivel de desendeudamiento que usted, ex presidente, comenzó a poner a nuestro país cuando canceló la deuda con el Fondo Monetario Internacional (aplausos). Siento que somos un gobierno pagador y pagador de deudas que contrajeron otros o que las construyeron otros, mientras que muchos de ellos, sin embargo, nos dicen que somos un gobierno que nos gusta manejar y administrar la caja.”

Cristina K en el acto de presentación de la Ley de Radiodifusiónen el Teatro Argentino de La Plata, el 18 de marzo.


Los números de 2009 están en rojo: aunque la administración K ha sido, en la historia argentina, la mejor pagadora de los organismos de crédito, la deuda externa sigue subiendo y los vencimientos previstos de capital e intereses suman 16.250 millones de dólares.


Según estadísticas de la Subsecretaría de Financiamiento Argentina, debe, a diciembre de 2008, 145.975 millones de dólares, una cifra superior a los 144.222 millones de 2001, cuando el país cayó en default.


Pero, como se trata de matemáticas, todo es relativo: el pasivo del país sube a 174.959 millones de dólares si se suma la deuda en cesación de pagos desde 2002 y que no participó del canje de títulos que el gobierno ofreció en 2005, con una adhesión del 76% de los acreedores.


Embarrados por el lodo de la Sierra Maestra y despotricando contra la injusticia del orden mundial y los bancos, el matrimonio presidencial pagó, desde 2003, 25.187 millones de dólares. Su estrategia de taparles la boca a los bancos con dinero va en aumento: el año pasado la deuda creció 1.247 millones y la junta revolucionaria de gobierno pagó alrededor de 16 mil millones por amortización, intereses y recompra de la misma. Fue justamente el calendario de vencimientos de 2009 uno de los elementos de mayor peso a la hora de anunciar el adelanto de las elecciones.


¿Podrá el Gobierno mantener el dólar a cuatro pesos antes de octubre y, a la vez, contar con los dólares suficientes para pagar la deuda? La recesión mundial y la reactivación de la crisis del campo incidirán negativamente en el ingreso de dólares de las exportaciones, lo que traerá consigo un declive progresivo de la recaudación, retracción de la actividad general y, eventualmente, un aumento en los despidos y suspensiones.


Sólo en agosto próximo, los presidentes deberán pagar 2.177 millones de dólares por Boden 2012. El vencimiento más importante del año, agendado sólo un mes antes de las elecciones programadas.


La estrategia, desde el verano, es la de “patear para adelante”: así se canjearon préstamos garantizados que redujeron los pagos previstos a casi la mitad. Lo de “casi” no es un error semántico: nadie sabe, en verdad, cuánto se debe exactamente.

–No lo sabe ni Dios –le dijo a este diario un funcionario del área económica (ver cuadro 1 en versión impresa).

Casi la mitad de la deuda, el 48%, está en pesos argentinos; el 41%, en dólares estadounidenses; el 10%, en euros; el 2%, en yenes, y el resto, en otras monedas. Como el peso argentino se depreció el año pasado un 10%, la deuda calculada en moneda local disminuye cuando se la mide en dólares.

La parte de la deuda en pesos explica la “estrategia Patota” en el INDEC, ya que se ajusta por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), que se basa en el índice de precios. Para el INDEC, la inflación de 2008 fue la más baja de los últimos cuatro años: 7,2%, aunque las evaluaciones privadas la triplican.

–Si se hubiera tomado una inflación del 20%, la deuda habría aumentado 13 mil millones de dólares –argumentan los acólitos de Moreno.


Otra vez números: relativamente cierto. Al subestimar la inflación se sobreestima el crecimiento de la economía; como la otra parte de la deuda está atada al crecimiento, lo que se ahorra en un lado se pierde en el otro.

Peor: los cupones atados al PBI se cancelan en cash todos los años y la indexación por inflación sólo impacta en los pagos desde 2020 en adelante, cuando Moreno no sea ni siquiera un mal recuerdo, o gobiernen Máximo y Florencia K.


En 1976 cada argentino le debía 300 dólares al FMI. Durante la dictadura, la deuda externa creció un 364 por ciento.

Carlos Menem dejó el poder con una deuda pública de 123.366 millones; la duplicó en diez años de gestión.

Entre 1976 y el año 2000, la Argentina pagó, por servicios de la deuda (amortización más interés) 212.280 millones de dólares.

Sí, los números son correctos: la misma deuda ya se pagó varias veces. Con De la Rúa, la deuda subió a 144.222 millones y en la era K se registró el momento más alto de endeudamiento: 191.296 millones en diciembre de 2004. Luego de la reestructuración de marzo de 2005, se redujo a 129 mil millones y, desde entonces, volvió a subir.


Éstos son los números K, año por año:

31/12/2005: 129.227 millones de dólares.
31/12/2006: 136.725 millones de dólares.
31/12/2007: 144.728 millones de dólares.
31/12/2008: 145.975 millones de dólares.

La deuda está concentrada, básicamente, en tres organismos: el Fondo Monetario, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.


Veamos año por año el dinero que los K giraron desde Buenos Aires a Washington (ver cuadro 2 en versión impresa).


Obsérvese en el apartado 2006 que Néstor pagó cash los 9.600 millones del FMI, y Clarín tituló entonces: “El gobierno pagó la deuda”, como si hubiera sido la totalidad. Pero eran otros tiempos.

De hecho, la política de desendeudamiento estaba en perfecta sintonía con la de la Casa Blanca, a la que no debe de haberle molestado que la insultaran en los foros internacionales mientras siguieran pagando.


Para el ex diputado Mario Cafiero, especialista en deuda externa, la cifra consolidada del endeudamiento es mayor a la oficial:

–Después de la renegociación Kirchner-Lavagna –le dijo Cafiero a Crítica de la Argentina–, para mostrar que la quita había sido exitosa, se ocultaron los intereses a pagar por un monto cercano a los 12 mil millones. Esto lo denuncié cuando aún estaba en mi banca. También se sacó lo correspondiente a los holdouts, cuando esa deuda nunca se repudió. Eso suma otros 30 mil millones. La cifra real hoy debe ser de unos 182 mil millones.

–¿Por qué sigue subiendo?

–Los intereses de la deuda son, en general, más altos que lo que crece la economía del país, por lo que estamos frente a una usura crónica. El país creció el año pasado al 7,8% anual y le pagamos intereses a Venezuela por el 15,4% anual, el doble.


Alejandro Olmos hijo vivió la historia de la deuda en carne propia: su padre fue el primer denunciante judicial de la deuda externa. La Justicia tardó ocho años en declararla “ilegal, inmoral e ilegítima” y el Congreso ignoró su tratamiento cuarenta y tres veces en quince años, negándole quórum para su discusión. Olmos murió sin ver siquiera el demorado fallo del juez Ballestero. Su hijo integró hasta hace poco una Comisión de Auditoría convocada por el presidente de Ecuador para revisar la deuda:

–El proceso ecuatoriano fue idéntico al argentino –le dijo Olmos a este diario–. Deuda de una dictadura a partir del 76, renegociación de las democracias, Plan Brady en 1994, bonos globales en el año 2000, los mismos bancos, los mismos estudios jurídicos.

–¿Cómo evalúa el rol del gobierno argentino en el asunto?

–El gobierno tiene un permanente doble discurso. La deuda actual, incluido lo que quedó fuera del canje, asciende a unos 175 mil millones. Es imposible plantear una política de desendeudamiento con bonos atados a la inflación o al crecimiento. Una cosa son las banderas y otra la realidad.

“En Ecuador tuve la chance de hacer lo que en Argentina nunca me permitieron –asegura Olmos–. Accedimos a archivos confidenciales que acá el gobierno siempre nos negó.”


INVESTIGACIÓN: J L /LUCIANA GEUNA/ JÉSICA BOSSI

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LOS CURAS Y LA DROGA EN LA VILLA

 

Señor, perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos, que parecen tener ocho años, tengan trece.
Señor, perdóname por haberme acostumbrado a chapotear por el barro; yo me puedo ir, ellos no.
Señor, perdóname por haber aprendido a soportar el olor de las aguas servidas de las que me puedo ir y ellos no.
Señor, perdóname por encender la luz y olvidarme de que ellos no pueden hacerlo.
Señor, yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no: porque nadie hace huelga con su hambre.
Señor, perdóname por decirles no sólo del pan vive el hombre y no luchar con todo para que rescaten su pan.
Señor, quiero quererlos por ellos y no por mí. Ayúdame.
Señor, sueño con morir por ellos: ayúdame a vivir para ellos. Señor, quiero estar con ellos a la hora de la luz. Ayúdame.

Oración del padre Mugica,
“Meditación en la villa”.

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La gente se droga porque le duele el mundo. Cada dolor es distinto, como cada mundo lo es: la señora de clase media se droga con Lexotanil; el broker con cocaína, dinero fácil o anabólicos; el político con el poder; la chica de la disco con speed y bicho; los abuelitos con Viagra y licor; los niños con televisión y video games; casi todos con alcohol; todos con café, y en las villas con paco. Los dolores son de distinta intensidad, pero duelen sonando en la misma nota: el vacío, la angustia, la soledad, el futuro. Las drogas son como las vacunas: inoculan veneno hasta que después no hacen nada. En la noche eso se llama “shot”. Ese microsegundo, durante el shot, el mundo desaparece. Y deja de doler. Lo demás es una cacería hasta el próximo shot. El paco ha hecho verdadera la peor pesadilla de los que lucran con los tratamientos de desintoxicación: te quema la cabeza. Te quema la cabeza, mal. Y rápido. Te taladra el cerebro como ninguna otra cosa. El paco es pasta base, restos, lo que queda de la basura después de barrer con cuidado, la sub-basura, mezclada con acetona, vidrio molido, fructosa y mierda. Dicen que la patada es fuerte, pero mínima: dedos en el enchufe. Y el adicto se declara tal en una semana o dos. Según el Observatorio de Drogas del gobierno porteño, diez chicos por día son internados en esta ciudad por intoxicación con paco. Según la Red de Madres contra el Paco, sólo en Lomas de Zamora hay cuatrocientos chicos internados en rehabilitación, con un promedio de cuatro por día. Y entre ocho y diez mueren cada semana por sobredosis. El paco arrasa las villas, el 5,7% de la población de Buenos Aires, 170.397 personas con una edad promedio de 24 años y de los cuales cuatro de cada diez son niños menores de diez años. Está más vinculada con el paco la deserción escolar que el delito: muchos adolescentes que dejan el secundario terminan en el paco y sólo el 6% del total de los delitos son cometidos por menores.

El “Mensaje de los sacerdotes para las villas de emergencia”, conocido el pasado 25 de marzo, tuvo una repercusión inusual: comenzó como un documento interno para “Noticlero”, una especie de correo electrónico intercuras, y terminó en la tapa de los diarios a partir de que algunos de sus autores fueron amenazados por el narcotráfico.

“JP” es José María “Pepe” Di Paola, que vive hace trece años en la villa 21, tiene pelo largo, un poco desaliñado y aspecto de apóstol de una película de romanos. “GC” es un vecino reciente de la villa 1-11-14, adonde llegó desde Villa Fátima, en Soldati. Es alto y delgado, lleva gafas de Lennon o de abuelito y parece un investigador del Conicet. Cuando recuerdan al padre Ricciardelli, o a Mugica, o a Vernazza, o a Daniel de la Sierra, dicen sentirse parados en las espaldas del gigante. “GT” lleva diez años en la villa 31, aquella de las casas de varios pisos, es retacón y bien podría pasar por un cura del bosque de Sherwood esperando la llegada de Robin Hood. Los tres pelean esta pelea del lado de Dios.

–¿Cuándo fue la primera vez que viste a un chico consumiendo paco?
JP: –No me acuerdo, pero si miro para atrás, la villa en un momento hace un crac por el paco. Habrá sido alrededor de 2001.

–¿Cómo te diste cuenta? ¿Qué veías?
JP: –Lo que vi fue un grado de adicción mucho más grande, menos autocontrol.
GC: –“Esto es revicioso, padre”, es lo que te dicen. “La otra droga era distinta”.
JP: –Y ves cómo rompe la familia, la madre pierde todo porque el hijo le vende lo que tiene. Es un drama familiar que se produce en torno de la vida del chico. Hay muchos chicos “en situación de pasillo”, como decimos ahora, no de calle, que ni siquiera son del barrio. Por ahí dejaron su casa en el Gran Buenos Aires, tomaron un tren, se bajaron donde pudieron y organizan su vida y su ranchada.

¿Y dónde duermen?
JP: –En las calles. No todos los chicos de la calle, cuando uno los ve en la villa, tiene que pensar que son de ahí, que nacieron ahí. Para nuestro trabajo, es una diferencia. Un pibe del barrio tiene algún vínculo con la capilla: o tomó la comunión, o jugó al fútbol en el patio de la parroquia, o conocemos a la familia. Entonces, resulta más fácil darle una mano. En cambio, el pibe que no es del barrio nos es más difícil de ayudar, no tiene ningún vínculo anterior.

–Uno a veces escucha a los padres diciendo que no pueden manejar a los pibes. Es el argumento típico de los padres de chicos con problemas.

GC: –Y más cuando son adictos. Una madre me dijo el otro día que mientras encuentra lugar para ponerlo en tratamiento, trató de retenerlo. Y el hijo se tiró del segundo piso. La compulsión por consumir hace que, por ejemplo, lo encierren y el chico rompa todo, busque salir.

–¿El tratamiento compulsivo sirve para algo si el chico no está convencido?
GC: –Nosotros siempre apelamos a la libertad. Me parece que el tratamiento compulsivo dura lo que dura el encierro…
JP: –En algunos casos, puede servir. Tenemos casos extremos, cuando el pibe está a punto de hacer cualquier cosa, cuando peligra su vida, cuando son muy chicos –de 14, 15 años– y no podés esperar a que sea mayor de edad. En esos casos, tiene que intervenir el Estado como protección. Como sería en el caso de una persona que intentó suicidarse varias veces, un cuidado de la sociedad adulta. Ahora, si es sólo encerrarlos para que no molesten, es otra cosa.

–¿Los dealers viven en la villa?
GC: (Silencio) –Los que venden viven en la villa, viven ahí; los dealers chicos y los narcos viven acá a la vuelta. (Se refiere a Retiro. Risas).
JP: –Es difícil, lo que podemos afirmar es que la villa no es símbolo de narcotráfico. Estamos todo el día con casos de pibes, ayudando, organizando campamentos, actividades, centrando la mirada en algo positivo. Y dejamos esos temas para otros.
GC: –Claro, nuestra mirada no es la del servicio de inteligencia.
JP: –Además, ponemos todo el énfasis en esto. Por ejemplo, ayudar a dos familias te puede llevar todo el día. Es uno por uno. Nosotros tenemos un pequeño grupo que es una especie de centro de atención de día, una granjita hecha por los hombres de la villa donde hay ocho chicos en proceso de desintoxicación, y vamos a ver cómo nos va con una casa de medio camino dentro del barrio. A ver si les podemos aportar algo antes de que vuelvan a su casa para que tengan proyectos de vida. Es muy difícil, recién estamos iniciándonos, con mucho para aprender, pero lo lindo es que la comunidad se metió en esto. El lema es “cuidemos a nuestros pibes”.

–¿Por qué creen que los chicos se drogan?
GC: –La adicción, en el fondo, es una enfermedad espiritual. No me refiero a que vayan a misa o no (risas).

–Están reclutando…
GC: –No, no, no.
JP: –No somos la Iglesia Universal (risas).
GC: –La adicción tiene un componente psicológico, biológico, pero también espiritual. Me refiero a encontrarle sentido a la vida, para qué vivo, hacia dónde voy. El horizonte en la villa se acorta, no hay posibilidad de estudiar, de conseguir un laburo, un lugar donde recrearse. Estamos iniciando en la capilla lo que se llama “el patio de la Virgen”. Uno de los curas que lo está coordinando se asombraba de cómo los chicos se habían enganchado con los juegos de mesa medio rotos, rompecabezas incompletos. Pero los chicos estuvieron ahí tres horas jugando. A veces son cosas muy elementales y básicas. También la identificación, todos crecemos mirando a alguien, por lo menos a mí me pasó. Por eso, tratamos de generar en nuestros barrios (esto Pepe lo ha trabajado) líderes positivos. Que el pibe vea a un joven más grande que lo lleva de campamento, que hace cosas, y no que sólo tenga presente al que afanó más, al matón. Son cosas muy elementales.

GT: –El otro día, en misa, apareció un pibe que estuvo internado y se está recuperando muy bien; lo empezaron a dejar salir los fines de semana. La mamá, una mujer grande, lo trajo a la misa. Nosotros no podíamos creer lo bien que estaba. Se me ocurrió decir al final de la misa: “¿Se acuerdan de Matías? Bueno, ahí está”. La gente se quedó helada. “Y vos, ¿qué le dirías a la gente”, le dije yo. “Que se puede”. Dio su testimonio, estaban todos llorando, y fue como una inyección de ánimo para los que están desesperados.
GC: –Además mandamos el mensaje (y creo que el chico lo capta) de que existe. Un pibe de 16 años y mucho consumo me dijo en un momento: “Pero, padre, ¿usted no tiene algo más importante que hacer que hablar conmigo?”. Eso me quedó, porque es eso mismo lo que buscamos transmitir: “Sos valioso, sos importante”.

–Y con el colegio ¿qué pasa?
JP: –Una de las causas que puede incidir mucho en el consumo de paco es la deserción escolar a nivel del secundario, es decir, preadolescencia o adolescencia. El chico que deserta es un candidato, un caldo de cultivo. Tenemos muchos docentes que van a esos barrios porque tienen un compromiso social fuerte con los pibes. Pero hace falta un compromiso de todos, por eso apelamos al mundo adulto. Si tenés un club cerca de la villa, tenés que tener responsabilidad con ese lugar; si tenés una parroquia, lo mismo. No se trata de tirarle el fardo al otro. Éste no es sólo un problema de los chicos, sino un problema nuestro. Cuando un chico está en horario de clase en la calle, hay un montón de gente que lo ve: maestros, policía, el que le vende café. Ninguno de los grandes nos hacemos cargo. Es muy probable que si el chico está mal, la familia también lo esté, son cosas que van juntas.
GC: –La sociedad argentina debería mirar con tristeza a los chicos que están con el paco o problemas de violencia. Tristeza en lugar de venganza. Es como si fuera un hijo o un nieto. Hay que discutir cómo mejoramos nosotros, los grandes.

–Hacia la gente de la villa, ¿hay prejuicio? ¿Se los estigmatiza?
GT: –Hay prejuicio, pero creo que no por maldad, sino por desconocimiento. Por eso decimos (y más a los funcionarios) que vengan, caminen, conozcan el barrio. Que vean lo que hacen, las calles que arreglan los vecinos, cómo hicieron las cloacas, todas las mañanas los miles de chicos yendo al colegio. Esto es un barrio obrero, no una villa miseria. Es un barrio construido por la gente, con su propio esfuerzo, que labura en la semana y los sábado y domingos están poniendo ladrillitos para mejorar la casa.

–¿Cómo es la relación de la gente de la villa con la violencia? ¿La toleran? ¿Se callan la boca? ¿La comparten?
GT: –La sufren. –Ustedes podrían estar en un lugar más cómodo, vivir mejor, trabajar menos o de otra manera. ¿No hay momentos en los que se cansan y tienen ganas de mandar todo a la mierda, pedir un cambio a una parroquia de Tagle y Figueroa Alcorta y bautizar a bebés rubios?
JP: (Risas) –Hay muchos rubios en la villa… La verdad es que estamos contentos, no estamos castigados.
GT: –Algunos preguntan, ¿qué hiciste que te mandaron ahí?
JP: –Al contrario, estamos a gusto. Además, son barriadas permanentemente creativas, hay que buscar caminos, cambian los desafíos y la gente es muy participativa. Acompañar esto… se te pasa volando. Se me pasa muy rápido el tiempo en la 21, hay mucho para hacer. Ya con que agarremos este tema de la droga: ¿cómo hacemos para recuperar a estos pibes?

–¿Se pueden recuperar?

JP: –Hay que poner muchas fichas. Pero por la experiencia, sabemos que con mucha ayuda, compañía y seguimiento hay chicos que han salido.
GC: –Además, independientemente del resultado (el ideal de uno es que se recuperen, estudien, tengan trabajo, una familia, que sean felices en la vida), empezás a valorar las pequeñas cosas, cuando te dicen: “Padre, por primera vez alguien se ocupó de mí”. Son pequeños logros, qué sé yo.
GT: –Exacto, si no, preguntale a Pepe. (Fue una ironía por la amenaza, todos se ríen.)
GC: –El humor hace bien. Lo que decía es que las pequeñas cosas son importantes, como decirle a una persona que vale la pena intentarlo.
JP: –Cuando uno hace una evaluación, es como en el deporte, la diferencia entre estar cansado por no hacer nada o por haber jugado un partido de fútbol. Es un cansancio lindo. Creo que esto igual. Tal vez llega un momento en que te saturás porque tuviste problema tras problema, y en un día no solucionaste nada. Éxito cero. Pero te vas a dormir pensando “bueno, traté de darle una mano a toda esta gente”, y en ese dar, compartir el esfuerzo, uno se va contento a dormir.
GC: –Señalaría dos cosas también. Que uno se contagia de la misma gente, no es que las capillas solas hacen cosas. Hay mucha gente que levanta comedores, da apoyo escolar, las señoras se reúnen a coser, el mismo barrio tiene una dinámica de querer progresar.

–¿Qué aprendieron estando en la villa?
GC: –Un montón. Uno como cura crece en la fe a partir de la fe de la gente. La vida de uno se va enriqueciendo. Es más lo que uno recibe que lo que puede dar. La villa tiene muchas cosas dolorosas: la droga, la violencia, las armas, pero en sustancia es un clima de familia, todos se conocen y hay un cariño desmedido por momentos.
JP: –Otra cosa también es la fortaleza frente a la adversidad. Es gente curtida. Tendrán grandes problemas, a lo mejor dejaron su familia en otro país, acá no se les hizo nada fácil, les mataron a un pariente; sin embargo, enfrentan los problemas en forma permanente, con fe y solidaridad a la vez. No se fijan sólo en su problema, sino en el que tiene el de al lado.
GT: –Cuando muere un vecino, se mueven todos. El funeral, la cochería, es un dineral. Sale como dos mil pesos. Entonces, buscan servicios más baratos y la plata la ponen los vecinos. Golpean la puerta, casa por casa, dicen “falleció tal, cuánto querés aportar”, y así se hace. La fe la viven encarnada en la realidad, y tienen fortaleza. Pero no es que a ellos no les pasó nada, quizá tienen dolores muy grandes, pero sobrellevan eso fijándose en el otro.
GC: –En la villa, hay un espíritu de fiesta permanente.
GT: –Por eso, podemos estar cansados, rajarnos tres días a descansar, pero realmente estamos muy contentos. Siempre decimos que es un privilegio estar en la villa.
GC: –En eso es muy sabia la oración del padre Mugica: “Perdón por haberme acostumbrado, yo me puedo ir y ellos no”.

Investigación: J L / Luciana Geuna/ Jésica Bossi.

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A LA TV.

Hace seis años que me sacaron del aire

Los que nos sacaron son tipos con plata con poder y nos tenían miedo a nosotros

También quieren que a todo le digan que si

La TV es peligrosa porque te muestra y puede ayudarte a pensar puede ayudarte a saber

Te vamos a contar lo más importante del día

Van a pasar funcionarios artistas periodistas

Vas a ver periodismo independiente

Son todos tan independientes que tengo ganas de ser de Racing

No me pregunto qué pasará cuando me presionen porque sé lo que va a pasar

Menem destruyó el sistema de partidos con los candidatos extrapartidarios

Me encontré con un afiche que decía De Narváez tiene un plan y no explicaba cuál era el plan

Fernández Meijide vivia en Capital pero quiso ganar en Provincia y cambió el domicilio a Avellaneda

Representar un distrito es vivirlo, escucharlo

Sos de ese lugar, representas los sueños de ese lugar

La democracia se fue vaciando de sentido

Guillermo O’ Donnel lo llama “democracias de baja intensidad”

Con el proyecto de candidaturas testimoniales están transformando el voto en un cheque en blanco

El “copresidente” es tercera generación de Río Gallegos, fue intendente y gobernador y quiere competir por la provincia de Buenos Aires

Tenía tiempo hasta el 30 de diciembre de 2008

Dicen que cualquier fiscal lo podría habilitar pero la discusión legal es lo que menos importa

Es público que Kirchner vivió en Santa Cruz

Si agarro a Kirchner, lo meto en un auto y lo dejo en una esquina de Sarandí no sabe que “bondi” tomar

¿Por qué no hacemos una democracia más democrática? ¿Porqué no damos el ejemplo?


En su primer programa Jorge Lanata entrevistó al Ministro de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos, Anibal Fernandez.

¿Te asaltaron? La gente está enojada con eso de la sensación de inseguridad

Yo no lo plantee como una opinión propia. Me referí a un trabajo del CEOP publicado en el diario La Nación. Yo tengo que trabajar todos los días contra el delito.

Yo pensaba, por qué estos tipos en lugar de gobernar leen la prensa. Si Perón hacía los diarios

Yo pongo mis filtros para leerlo. Si leo Crítica pongo mis filtros y si leo La Nación, Ámbito o Página también le pongo mis filtros. Durante todos los días la gente de prensa me va contando los palos que van saliendo. Me voy de Quilmes a las 6 de la mañana y vuelvo a las diez de la noche. No estoy en todo el día en casa.

Cuándo desaparecieron los programas políticos en televisión, en el comienzo del kirchnerismo, los noticieros para no confrontar se llenaron de información policial

Eso es lo que dice ese informe. El informe dice que la sobre exposición de una noticia en reiteradas veces hace creer que ocurrió en varias oportunidades. Jauretche decía que hablaba para que lo entiendiera el hombre común. Tengo que expresar los actos del Gobierno para que los entienda el hombre común.

Carrió ahora es Elisa “Corrió” y no Carrió

Yo a la gente le cuento la política como yo la veo y como yo la estudio.

¿Se manejó mal lo del Campo ?

Lo contamos mal. Hoy la 125 beneficiaba a muchísima gente. Ese voto “no positivo de Cobos” fue malo para muchos productores porque los hizo pedazos y fue muy positivo para los grandes productores. El derecho de exportación le da al Presidente la posibilidad de conducir la exportación. Si hay rentas extraordinarias poné un pedacito para los que menos tienen. La contamos mal. Si lo hicimos mal, lo hicimos mal. Yo estaba con la Presidenta cuando le contaba al vicepresidente lo que iba a hacer y el vice nunca le dijo que no estaba de acuerdo.

¿Tendría que haber renunciado ?

Lo que hizo el se llama traición

¿Le llamarías traición a la relación Kirchner – Duhalde ?

¿Qué tiene que ver? Si tres meses después de asumir el gobierno tomás la decisión que tomás.

¿Al Gobierno le preocupa el tema de los Derechos Humanos o sólo el tema de los Derechos Humanos en la dictadura?. Hubo más de mil muertos por gatillo fácil.

Yo quiero nombres. Hemos inculcado nuestro privilegio de la vida en cualquiera de las condiciones. Yo me hago cargo de mi jurisdicción. Cuando aparece un muerto en Lomas del Mirador o en San Fernando me duele como a cualquiera pero no puedo tomar decisiones.

Jorge Lanata.


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