YO NO VIAJO EN TREN!!!

La rutina de Ricardo Jaime de volar en jets privados pagados por contratistas del Estado se hizo pública en marzo.
Esa información derivó en una investigación preliminar que ya reunió suficientes pruebas acumuladas en el despacho del fiscal nacional de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido. Sin embargo, el secretario de Transporte no se intimida y en el último mes siguió subiéndose a taxis aéreos y aviones particulares para volar solo y tranquilo a su Córdoba natal durante los fines de semana.

En realidad, Jaime sí cuidó las formas por un rato. La noticia de la investigación en su contra se conoció el 24 de agosto. El fin de semana siguiente, el secretario de Transporte eligió un vuelo de Aerolíneas para llegar a la casa que habita los fines de semana en un country de Córdoba capital. Aquel viernes a la nochecita se lo vio nervioso en el espigón de la aerolínea –ahora estatizada– por la demora que tenía su vuelo en salir. Ésa fue la última vez que eligió una línea aerocomercial. Desde entonces, cada vez que salió de Capital decidió volver a los jets privados a pesar de que tiene un fiscal a punto de denunciarlo por violar la ley de Ética Pública al cometer, posiblemente, el delito de tráfico de influencias y aceptación de dádivas.


–¿Es cierto que le pagan los viajes privados a Jaime?- preguntó hace unas semanas el periodista Reynaldo Sietecase al vocero de TBA, Gustavo Gago.


–No –respondió.

–¿Seguro? Mire que hay una investigación del fiscal Garrido –insistió el periodista del programa de televisión Tres poderes.

–TBA no –insistió Gago en su respuesta.

Su verdad duró hasta el corte. Cuando se apagaron las cámaras, el vocero de la empresa de trenes del grupo Cirigliano se acercó al periodista y le reconoció: “No lo estamos pagando como TBA sino a través de Cometrans (sic), otra de las sociedades”. Dijo también que esa empresa tiene negocios en Brasil y que no sólo invitaron a Jaime a volar a ese país sino también a otros funcionarios. A la vuelta de la tanda, Sietecase reveló esa información. Al día siguiente, Garrido pidió el video que ya se sumó a su investigación.

Cometrans, tal como figura en el Boletín Oficial, está presidida por Cirigliano desde 2005. De hecho, esta sociedad figura dentro de varios expedientes de denuncias contra todas las empresas del Grupo. A través de esta compañía, Jaime logró viajar varias veces a Río, allá donde se siente libre y a gusto. El verano pasado, por ejemplo, logró zafar durante cinco días de las obligaciones del cargo y se permitió un respiro en Copacabana.

Éste no es el único frente judicial abierto para el secretario de Transporte. Además de la docena de causas vinculadas con su función distribuidas en los juzgados de Comodoro Py, ahora también se sumó una denuncia por enriquecimiento ilícito. Es el expediente 12.446/08 que investigará la vida costosa del poderoso secretario.



El viernes 14, por ejemplo, partió a las ocho de la noche en un Learjet modelo LJ 25 patente LV-OEL de la empresa Mac Air con destino a Córdoba. Como siempre, en una hora y diez estuvo en el aeroparque de su provincia donde suele esperarlo una camioneta que pertenece a Aeropuertos Argentina 2000, la empresa de Eduardo Eurnekian, que también es contratista del Estado. Volvió el domingo a Buenos Aires, apenas pasadas las ocho y media de la noche.

En la mayoría de los casos, según consta en el expediente de Garrido y según reconocen los propios voceros del empresario, es Sergio Claudio Cirigliano, a través de alguna de sus empresas de transporte, quien deposita los u$s5.852 dólares que cuesta ir en taxi aéreo hasta Córdoba, según la cotización que informó la empresa Mac Air a Crítica de la Argentina.
Claro algo distinta la forma de viajar de quien dijo que la gente tiene un servicio de trenes excelente cuando el conflicto en Haedo no?
Quizás señor Secretario, nuestra gente no tenga necesidad de viajar a algún barrio privado en Córdoba todos los fines de semana, pero necesita viajar todos los días de la semana para llevarse un mango a la boca y no puede darse el lujo de perder el presentismo porque aún no es ganado, solo pretende alimentarse con el ganado, claro siempre y cuando los gobiernos oligarcas se lo permitan.

Se burla la Presidente de quienes sufren?

¿Sabe Cristina Fernández de Kirchner donde está parada?
¿Acaso se burla la Presidente de los millones de personas que se acaban de quedar sin empleo en las empresas directamente afectadas por el coletazo?
Ya no llaman la atención las declaraciones de la Presidente Cristina Fernández de Kirchner, quien ya reconoce haber perdido por completo la brújula. No conforme con haber abierto un nuevo frente de conflicto con Washington, ahora da una nueva muestra de incoherencia en el discurso y provoca la hilaridad generalizada, burlándose de la crisis financiera internacional que -se quiera o no- terminará por destripar las finanzas de la Argentina.
 

¿Sabe Cristina Fernández de Kirchner donde está parada? La respuesta más sensata es que no. Salta a la vista apenas se conocen sus recientes declaraciones en donde -en forma de galimatías-, se burla del denominado Primer Mundo que "se derrumba como una burbuja". ¿Las burbujas se "derrumban"?...

La primera mandataria se halla en sus cabales?.
Interpreta ella -en su equívoco más notorio desde que se alzó con el poder- que la sociedad argentina detesta el capitalismo y que le gustaría abrazar el sistema cubano en donde la tecnología se quedó en los años cincuenta y donde la riqueza de las personas es expropiada y destinada a engrosar las cuentas de su nomenklatura.
Porque, en esta suerte de "democracia", una hecho es ya incontrastable, y esto es, que los únicos personajes satisfechos con el desmadre generalizado son los dignatarios de la dirigencia política, que recauda y nada devuelve. Y que, para colmo, se esconde detrás de "las instituciones" para reclamar el pago de impuestos y señalar a aquellos que no pagan como "evasores" o simples delincuentes.

En medio de la previsible crisis mundial que por estas horas arrastra a todo el planeta y de la cual nadie sabe cuándo tocará fondo, la Presidente de los argentinos se da el lujo de reírse a mandíbula batiente de los países en desgracia y va aún más lejos cuando reafirma que nuestra nación se encuentra en una situación sólida para enfrentar el sacudón mundial. ¿Acaso se burla la Presidente de los millones de personas que se acaban de quedar sin empleo en las empresas directamente afectadas por el coletazo? Es la misma actitud que asumió Néstor Kirchner cuando, luego de promover el bloqueo piquetero contra Shell pocos años atrás, blasfemaba contra las utilidades "groseras" que obtenía la petrolera anglo-holandesa a partir de sus operaciones en la Argentina. Cuando lo cierto fue que miles de personas que se desempeñaban en estaciones de servicio debieron ser despedidas como consecuencia directa del patoterismo del gobierno. Resultó ser que la mayoría de las estaciones de Shell no estaban en manos de la empresa sino que eran regenteadas por particulares argentinos. ¿Soberbia, simple falta de información o estupidez en su expresión más extrema? Este es el tipo de gente que hoy detenta el poder, salta a la vista.

Al discurso banalmente radicalizado y extemporáneo del dueto presidencial solo le resta ahora expulsar al embajador estadounidense Wayne y terminar de tomar partido junto a la lacra de América del Sur : el dictador de pacotilla Hugo Chávez y el cocalero Evo Morales. La sociedad argentina, medianamente pensante, para nada aprueba la asociación que nuestros líderes exhiben hoy orgullosamente con mandatarios involucrados directamente en tráfico de drogas y el narcoterrorismo homicida.

Si acaso el "Imperio" estadounidense se encontrara detrás de los "siniestros planes para derribar a las democracias sudamericanas", lo cierto es que la faena jamás le hubiera resultado tan ardua, habida cuenta de los líderes impresentables que pululan por el subcontinente. Lavado de dinero, terrorismo, secuestros, tráfico de drogas a gran escala, vínculos con las FARC y con la ETA... Resulta ser que todos estos factores ya son comunes a los presidentes bajo mención. Aquellos que en su momento no comprendieron cómo el kirchnerismo utilizó su poder para influir a la Corte Suprema para que liberara al terrorista chileno Apablaza Guerra y que no condenara a Lariz Iriondo -ex guerrillero de ETA- por delitos de lesa humanidad, ahora tienen la respuesta más clara y delante de sus narices.

Sin embargo, también es cierto que el argentino promedio poco entiende de relaciones internacionales, y estas por lo general no atraen su atención salvo cuando afectan directamente a su bolsillo. Mal que mal, la sociedad desentendida deberá prestar atención ya que, más tarde o más temprano, el golpe se sentirá aquí. Por principio, si acaso existía alguna esperanza para el retorno del crédito hipotecario -que los Kirchner anunciaron pero que jamás llegó-, hoy por hoy esa alternativa ya ha sido vaporizada desde su raíz. Ahora bien, hablando a nivel país, se esté o no en el círculo internacional del crédito, el comercio exterior acusa siempre -a mediano plazo, al menos- las consecuencias. En el caso de la Argentina, el superávit comercial anunciado por los ineptos a cargo en el Ministerio de Economía, se volatilizará en 2009 y habrá que recurrir -estén o no los Kirchner en Balcarce 50- a groseros aumentos de impuestos, aplicables a todos los sectores productivos nacionales -la industria y el agro principalmente-. A su vez, estos sectores, ya muy golpeados durante los cinco años del desastre kirchnerista, recortarán inversiones y empleo y allí se terminará la mala costumbre de no leer lo que sucede en el resto del planeta.

Anuncióse recientemente desde el Gobierno que se espera una inflación anualizada de un miserable 9%. Mientras tanto, los ministros Aníbal Fernández y Florencio Randazzo la emprenden con el FBI americano, acusándolo de "inventar" todo el affaire Antonini Wilson para perjudicar a la Argentina. Como corolario, hace su aparición la Presidente Cristina Fernández de Kirchner y anuncia que "la Argentina está sólida". Los pudientes que asisten al circo por tevé se sirven otro vaso de Jack Daniels y ríen hasta descostillarse, pues las expresiones de los dirigentes argentinos de la hora gatillan más carcajadas que el ex programa televisivo de "El Mundo de Ante Garmaz". El problema suele ser que, en la Argentina, los pudientes son la clase minoritaria. Aquellos que apenas llegamos a fin de mes asistimos a los bizarros anuncios oficiales imaginando la manera en que las torpezas de nuestro (des)gobierno nos afectarán en el corto plazo. No es que la Argentina carezca hoy de credibilidad en el plano internacional. No tiene credibilidad aquello que no existe. Hace por lo menos cuatro años que los periódicos estadounidenses y europeos no refieren noticias argentinas, salvo cuando se trata del problema de la falta de acuerdo por la deuda, huelgas con muertos y manifestaciones y cacerolazos contra la Presidente -que ya se cuentan por media docena, récord si los hay-. El lector inquisitivo, que haga el experimento : revise las versiones digitales de diarios brasileños o chilenos y obsevará las diferencias. En Chile y Brasil las noticias no tienen que ver con paros, desagradables casos policiales y de inseguridad, perpetuos cortes de calles, piqueteros o patéticos discursos de la propia gestión.

En la Ciudad de Buenos Aires, otra vez hierven el microcentro y las casas de cambio. El público ha vuelto a atiborrarse de dólares o euros -el que puede- y busca mil maneras para eludir los cercos impuestos por el Banco Central para que ningún individuo adquiera más de US$2 mil por operación -noticia que, por cierto, Diario Clarín y otros no aciertan a reportar-. Los brokers y los particulares bien informados vuelven a oler la sangre que mana profusamente de las heridas del matrimonio presidencial, como ocurriera durante la crisis con el campo, salvo por una importante salvedad : hoy, el Central no tiene ya los recursos para sostener al dólar y evitar la estampida. Tampoco los Kirchner tienen margen de maniobra como para espantar a los traders y empujar violentamente la cotización del dólar hacia abajo. Se han quedado sin recursos y sin el mínimo apoyo político y hasta técnico para jugar con las reservas con el objetivo de hacer llorar sangre a los "especuladores". Lo concreto es que la jugada de bajar la cotización del dólar -ordenada por el propio Néstor Kirchner- salió cara : el Tesoro perdió un aproximado de US$ 500 millones gracias al jueguito. Hoy, a días de habérsele pagado al Club de París y de corroborarse que no se produjo el shock de confianza esperado, Néstor y Cristina se saben perfectamente acorralados. Repetir la maniobra no solo acrecentará el riesgo de que el Banco Central se quede sin chances de sostener el circulante, sino que, ya no tan entre bambalinas, se observa la presión del agro y los industriales para empujar a la moneda americana a un mínimo de $3,50 por unidad.


HOY: DE VULGARCITO A CAMPEON.

Un cuento lamentablemente hecho realidad en la Argentina de hoy.

Vulgarcito(*) de canillita a campeón.
Marcelo D. Ferrer
La Plata, Buenos Aires, Argentina. 
10/03/2005.

       Vulgarcito envidiaba a Carlitos porque era el dueño de la pelota. Carlitos siempre iba impecable: medias tres cuartos blancas inmaculadas, pantaloncitos cortos (blancos inmaculados), y su clásica camiseta de River Plate (también blanca inmaculada, salvo la banda roja). Carlitos siempre quería ganar; y cuando iba perdiendo, se ponía la pelota debajo del brazo, y sin más, se iba para la casa dejando al resto con las ganas. Vulgarcito, que era conocedor de las mañas de Carlitos y era amigo de su mejor amigo Dominguito, le seguía el juego. Por mucho tiempo Vulgarcito no le hizo goles a Carlitos y alababa a Dominguito; incluso, formó parte de los cuadros de Carlitos aunque jugaba muy mal a la pelota y su cara desentonara con la onda "pizza con Champagne" de Carlitos y sus amigos.
         Un día Eduardito se enojó con Carlitos. Eduardito, que había sido un lamecarlitos por mucho tiempo, descubrió que era más petiso que él, y le agarraron celos. Formó su equipo, "la patota bonaerense", y hasta compró una pelota nueva en el kiosco de don Raúl Ricardo, que más tarde le pagaría... de alguna manera.
        La patota debutó contra un equipito de la otra cuadra que dirigía Fernandito al que don Raúl Ricardo no le fiaba porque decía que era un flojo. El jugador estrella de "la patota" era el "sonrisa"  Rucucu, que se ganaba a la hinchada a pura risa, aunque para jugar a la pelota era flor de tramposo. Al pobre Fernandito le rompieron el lupite gracias a las gambetas del "sonrisa" (que usaba piquetes), y a la pelota cargada que les había vendido don Raúl Ricardo, que finalmente nunca cobró... o eso anda diciendo.
        Después de que la patota bonaerense le ganara al subnormal de Fernandito, Eduardito comenzó a sentirse, y hasta para la hinchada parecía, más atlético y alto que Carlitos. Vulgarcito, que envidiaba de Carlitos la onda "pizza con champagne"; viendo que Eduardito y su "patota bonaerense" tenían pelota nueva, se cambió de equipo. 
        A Eduardito le gustaba mandar; estaba fascinado con un tal Vito Castronne que fumaba habanos y tiraba la piedra y escondía la mano. Sonrisa Rucucu estaba gastado; era tan evidente el pobre, que todos le conocían las mañas. Así que cuando Vulgarcito se le acercó y le dijo que quería jugar en su equipo en contra del de Carlitos, Eduardito lo aceptó. En realidad a Eduardito no le gustaba ni medio Vulgarcito porque se parecía a un personaje de una historieta que aborrecía, pero serviría a sus fines (o al menos eso fue lo que creyó). 
       Así fue que comenzaron una campaña. Eduardito infló a Vulgarcito con el afán de que éste se ganara a la hinchada; lo fue a ver a don Raúl Ricardo por el tema de la pelota cargada, manipuló a los árbitros y hasta modificó el reglamento. A Rucucu lo dejó en el banco por si lo necesitaba.
        "¡¡Despertate bolú!!" gritaba Eduardito a cada rato en plena campaña porque Vulgarcito no atinaba un pase y mucho menos metía goles. Pero la suerte estuvo de su lado. Fiel a su costumbre, Carlitos, viendo que el partido se perdía, se retiró de la cancha antes de que finalizara. "La patota bonaerense" ganó de nuevo. Una cosa no estaba del todo bien para Eduardito: Vulgarcito había quedado como el jugador estrella y ahora quería mocasines nuevos, que lo llevaran y lo trajeran en avión, que le dijeran pingüino, algunas veces no le atendía el teléfono a Eduardito, y hasta se atrevía a imponer sus ideas y mejorar los piquetes. Lo peor era que la hinchada lo aclamaba; "vaya uno a saber por qué", decía por lo bajo Eduardito mientras se mordía los labios. Carlitos, mientras tanto, se fue de becario a Chile y se quedó allá por un tiempo.
        Un día, Vulgarcito, que ahora era más alto y atlético que ninguno, se compró pelota nueva y comenzó a aparecerse, aunque medio desalineado, con una camiseta de Racing. La gente lo veía y decía: ¡Woooow Vulgarcito es un campeón! Y fue cuando para casi tooodo el mundo se parecía al Principito porque hablaba como en fábula y estaba lleno de principios y decía que era solidario con los que no sabían jugar a la pelota. Entonces se le ocurrió formar un equipo con la ayuda de Felipito, Albertito, Anibalito el bocón, Anibalito el incendiario, Robertito, Rafaelcito y otros más; el equipo incluía dos porristas: Cristinita  y Alicita. Eduardito, como no podía ser menos, también contrató dos porristas: Chichita y Mabelita. Al partido vinieron personalidades del décimo mundo como invitados especiales y se organizaron piquetes conmemorativos y hasta había bandas... aunque no de músicos. El equipo de Vulgarcito, que era local y manejaba la caja, utilizó las mañas de "la patota": repartió un montón de entradas gratis y dejó pasar a un montón de colados. El pobre de Eduardito, que tenía poco para regalar, se las vio en figuritas. 
           Así fue como Vulgarcito quedó como único campeón del barrio y  le clausuró el kiosquito a don Raúl Ricardo para que ya nadie vendiera pelotas y todos tuvieran que jugar con la de él.
         Vulgarcito, ahora, piensa en las grandes ligas. 
Fin. ¿Fin?

UN PAÍS INCENDIADO

No es una tarea sencilla aproximar un punto de vista que, junto con la ponderación y el equilibrio que se requieren en estos momentos, sea a la vez verídico y legítimo en la intención del comentario periodístico Si bien, afortunadamente, no hay calamidades personales que lamentar en los episodios ferroviarios de la mañana de este jueves 4 de septiembre en el Gran Buenos Aires, resulta evidente que el estallido de furia que implicó la quema de varios vagones de formaciones ferroviarias de la ex línea Sarmiento operada por la empresa Trenes de Buenos Aires, viene a poner dramáticamente, negro sobre blanco y con urgencia, la peligrosa situación en que se viene desbarrancando la Argentina, aparentemente sin que haya una decisión oficial para ponerle fin a tanta decadencia.

Digo que la ponderación no es sencilla porque me propongo, en este podcast, mirar a dos sujetos del acontecimiento que estamos presenciando.

Uno de ellos se vincula con lo que los medios de comunicación, genéricamente y con su habitual tendencia al facilismo y a la reducción populista, califican como estallido de bronca, de hartazgo, de cansancio, de agotamiento. Y no solamente hay medios de comunicación han aproximado -en las horas en que se estaban incendiando vagones de formaciones ferroviarias- este atenuante, esta justificación, esta suerte de “perdón” por lo que venía sucediendo, sino incluso dirigentes políticos importantes, con legitimidad democrática probada, han condenado la violencia, pero -eso sí- sin dejar de argumentar que, en último análisis, las cosas que están pasando tienen que ver con el pésimo servicio que se ofrece a la gente.

Desde otro punto de vista –y antes de entrar a lo que a mi modo de ver hay que decir sobre esta violencia-, resulta evidente que el sistema ferroviario en la Argentina es un fracaso calamitoso, y que a la luz de los acontecimientos que estamos viviendo, tras cinco largos años de gobierno kirchnerista, el cúmulo de promesas, programas, anuncios y más anuncios, no ha hecho otra cosa que reducir el nivel de tolerancia de la gente.

La Argentina no ha producido cambios de ninguna naturaleza, desde que asumió el Gobierno del matrimonio Kirchner, en materia ferroviaria. Probablemente piensen que uno tiene la memoria muy delgada, pero uno de los primeros actos mediáticos que protagonizó el entonces presidente Kirchner en el primer año de su gestión, fue subirse al Gran Capitán -el ferrocarril mesopotámico que une teóricamente Buenos Aires con Posadas- para anunciar que con este hecho, simbólicamente, se comenzaba a producir la recuperación ferroviaria argentina. El Gran Capitán sigue cubriendo ese trayecto en el mejor de los casos en 48 horas, aún cuando es habitual que el viaje lleve entre 72 y 96 horas.

Igual impacto demagógico e igual sentido, puramente de maquillaje -y cosmético, en consecuencia- tuvo el anuncio de la reapertura de los talleres ferroviarios de Tucumán. En consecuencia, lo que está pasando, el reiterado fenómeno de crisis y de no funcionamiento como corresponde de unos ferrocarriles teóricamente privados, pero en verdad subsidiados por un poder completamente discrecional, no es otra cosa que el resultado previsible de lo que tenía que suceder.

Pero, para regresar al punto de partida: nada de lo terrible que viene pasando en materia de transporte -el estado de los ferrocarriles, el estado de las líneas aéreas, el colapso global que hoy día exhibe la Argentina en su logística de transporte-, repito, nada puede jamás justificar la pasividad del Gobierno ante hechos de violencia que si bien en algunos casos pueden contar con el apoyo, de una u otra manera pasivo, de la población, son en definitiva ejecutados por pequeños grupos ilegales.

El Gobierno se ha enroscado en su absurda teoría seudo garantista, según la cual hacer cumplir con la ley implica reprimir a la sociedad civil, e imponer normas de una dictadura militar. Por eso, los episodios de este jueves en el oeste del Gran Buenos Aires no solamente ratifican que ha fracasado miserablemente la idea de que el país estaba recuperando un sistema ferroviario digno para los más humildes, para los trabajadores y los empleados, sino que encima se le agregaba el agravante del proyecto del Tren Bala.

Y si a esto se le añade la incapacidad, la impotencia, la falta de voluntad o la especulación demagógica que permiten que estos hechos de violencia se consumen ante la pasividad de las fuerzas de seguridad, estamos en lo que se suele denominar -y nunca fue más precisa que hoy esa denominación-, la tormenta perfecta.

Editorial de Pepe Eliaschev

ALIANDOSE CON LOS PODEROSOS

En la argentina hay cinco millones de pobres, pero la platita de este gobierno de RICOS K es para LOS BANQUEROS EXTRANJEROS.

Lea abajo el editorial de JORGE LANATA.

GOBIERNO RICO, PUEBLO POBRE.

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EL EDITORIAL (por Jorge Lanata)

En París ya están acostumbrados. Vieron llegar a los Alvear, cargando en el barco a su vaca lechera y tirando por la proa la vajilla luego de una comida. “Riche comme un argentine”,decían los franceses. “Georgie” Newbery y sus amigos de la Recoleta amenizaban sus fiestas tirando un pan de manteca de cinco kilos al techo del salón y el dinero era tanto, tanto, que un día se acabó. Aquella era la Argentina del Centenario, el país del mañana constante. Después ya no. Fuimos el país de anteayer. Nos endeudamos como nunca antes y como nunca antes, pagamos también. El 13 de julio de 2000, tres meses después de la muerte del periodista e historiador Alejandro Olmos, el juez federal Jorge Ballestero declaró el endeudamiento extranjero contraído durante varios gobiernos como “ilegal, inmoral, ilegítimo y fraudulento”. Olmos, el hombre que denunció la deuda externa, no llegó a ver su obra en vida. Los sucesivos gobiernos siguieron pagando intereses y tomando nuevos créditos para pagar intereses. La idea de que la deuda externa no podía pagarse porque, en verdad, ya estaba paga por demás, comenzó a tomar cada vez más fuerza en el cuerpo social. ¿Quién le debe a quién? En una espectacular maniobra de prensa, el presidente K canceló menos del diez por ciento del total del endeudamiento, y resolvió la relación con el Fondo Monetario. “Se pagó la deuda externa”, titularon los periódicos. K pagó 10.000 millones y mantuvo el endeudamiento por 130.000 millones, que pagó puntualmente, y sin chistar. Que la deuda es impagable no necesita ni siquiera de argumentos muy sofisticados. Ésta es la evolución de los números:

–En 2001, la Argentina pagó unos 10.000 millones de dólares al año de intereses.
–En 2003, la deuda argentina total, en default, era de 186.000 millones de dólares.
–En 2008 se pagarán 6.000 millones de dólares de intereses.
–Hoy, la deuda es de 145.000 millones de dólares.
–En 2009, vencen 20.500 millones de dólares de deuda, de los cuales la mitad se pagarán con el superávit fiscal, y la otra mitad tomando nuevos créditos con el Banco Mundial, el BID, etc.

Ayer, la presidenta C y el presidente K decidieron pagar ADELANTADA la totalidad de la deuda con el Club de París: unos 6.700 millones de dólares. El gobierno argentino no intentó o no supo cómo o no le importó arreglar un plan de pagos a diez años, por ejemplo. Argentino al fin, tiró manteca al techo. Haber aceptado una financiación obligaba al gobierno a aceptar la intromisión del Fondo Monetario (¿qué harían entonces con el falso INDEC, qué con los presupuestos subvaluados?).

–Los acreedores nos oprimen, insultémoslos llenándoles la cara de billetes.
–¡Los acreedores desconfían y complotan, paguémosles antes, para cagarlos!
–¡Quedate con tus siete mil millones! ¿Viste cómo te jodí?

Hacer política es tomar decisiones. Esos 6.706 millones de dólares pueden ir a París o quedarse en Jujuy. Como los otros quinientos millones, ¿se acuerdan? Que al final decidieron irse de viaje...

Para el Gobierno, en la argentina hay cinco millones de pobres. Las estimaciones privadas indican diez millones. Uno de cada cinco niños en la provincia de Buenos Aires tiene problemas de desnutrición. Dos de cada cinco menores son pobres. Entre el 5 y el 9% de los chicos de 5 a 13 años, trabajan. En la misma provincia, el 35% de los chicos repiten el grado, el 12% no llega a sexto y el 40% no termina el polimodal.

“La Comandante Cris está feliz/ de pagarle al Club de París.” Ya tiene aforismo el grupo de señores mayores. Temo que la próxima medida redistribucionista del gobierno revolucionario sea la reforma agraria. Sería terrible, porque ni siquiera podríamos escapar al campo.

TECHO Y CULTURA: DEBER DE TODO GOBIERNO.

Así es  y así debe ser.

NO PIDEN UN FUSIL, PIDEN AYUDA PARA ESTUDIAR....

El mayor presupuesto debe ser para la educación, independientemente de ser o no propietario, ¿o acaso el señor Ministro debe pasar por el INADI?, reitero, no piden un fusíl, ¿es tan difícil de entender? PIDEN POSIBILIDADES PARA CRECER.

El bueno de Mauricio quiere administrar la ciudad como una empresa y bajar costos, despedir ñoquis (y tomar nuevos), cortar la corrupción. Asunto previsible en un gobierno orgulloso de ser de derecha, bendecido por esa ideología que tanto prodigan los taxistas apenas te bajan la banderita: cierto fascismo porteño.

Macri empezó aniquilando todo lo bueno que en materia de gestión cultural había articulado Aníbal Ibarra. Barrer con eso era necesario, en fin, porque representaba un gasto y no una inversión. Fue después de aumentar hasta el escándalo el impuesto de Alumbrado, Barrido y Limpieza. La razón para incrementar hasta 300% esa tasa municipal fue de orden administrativo: llenar la caja escuálida heredada y bueno, que paguen más los que más tienen. Bien, muy bien. Un sentido de solidaridad que debería reflejarse en mejores servicios hospitalarios, calles transitables, mejoras en la educación. Esas cosas no se ven. Para colmo, un tecnócrata de lápiz rojo, con la estrechez del contador supernumerario, reduce ahora un sistema de becas que pone a los estudiantes, con justicia, en estado deliberativo y los empuja a tomar escuelas.

Para enfrentar el problema, al ministro de Educación, Mariano Narodowski, no se le ocurrió mejor idea que perseguir a los pibes armando listas negras con los nombres y apellidos de quienes participan en las tomas y admitir que la plata para las becas está pero que deben ser selectivas (toda beca lo es). Explicó que un criterio de selección, por ejemplo, es que el hijo de un propietario (en la clase social de Macri todo se mide así: poseés y sos, o no tenés y no sos) no podrá recibir ayuda porque se presume que ser propietario es condición suficiente para garantizar la educación de sus hijos. Una burrada homérica en la Argentina K, donde la pobreza crece en forma constante y “ser propietario” no significa tener trabajo o comer todos los días.

Una humilde sugerencia: Narodowski, Macri, vuelvan a la escuela.

Recuerde señor Ministro y no se le olvide nunca,  que la ignorancia y la pobreza,  es la fuente de abastecimiento de los corruptos y los tiranos.

Un pueblo ignorante no puede, de ninguna manera disfrutar de un nivel de vida digno, pues no tiene la capacidad para poder elegir un gobierno que lo represente adecuadamente.

Un segmento muy significativo de la sociedad, sufre de un nivel de ignorancia extremadamente alto y, lo que resulta más vergonzoso, poco se está haciendo para educar a estas sociedades.

Mantener a un pueblo en estado de incultura supone mantenerlo oprimido y reprimido. ¿

Usted forma parte de un gobierno que fué votado para eso? 

Esta estrategia le cuento, ha sido utilizada en muchos países de Latino América por gobiernos y empresarios nacionales e internacionales. La completa deficiencia en los servicios básicos o su inexistencia (energía eléctrica, atención médica, seguridad social, justicia, educación, salud pública) ilustran la ignorancia de los pueblos, la cual es la responsable de que no demanden de los gobiernos elegidos democráticamente los derechos que les corresponden.

Recuerde que el gobierno que usted integra, fué elegido democráticamente, le guste o no, le resulte satisfactorio o no.

Por tanto, usted se debe al puesto para el que fué designado, y deberse a un puesto es sencillamente ser un empleado de quien elegió el lugar para que el partido que usted integra y en este momento está al frente del gobierno le haya entregado el escritorio que ocupa.

Esperemos corrija el rumbo, recuerde siempre, la democracia, educa, alimenta, cura y por sobre todo, se debe, se debe a aquel pueblo que le entregó la responsabilidad de administrar sus bienes.

El techo y la educación son dos de los bienes, y lo mas interesante es que no son sus bienes, usted administra bienes ajenos, debe por tanto tener el doble de cuidado.

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Editorial de hoy: Pedro E. Chedrese.

 



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